Gazeta Buenos Aires - Los demócratas recuperan el Congreso y dejan a Trump sin mayoría legislativa

Los demócratas recuperan el Congreso y dejan a Trump sin mayoría legislativa
Los demócratas recuperan el Congreso y dejan a Trump sin mayoría legislativa

Los demócratas recuperan el Congreso y dejan a Trump sin mayoría legislativa

Las victorias demócratas en varios bastiones republicanos entregaron al partido el control del Senado y de la Cámara de Representantes.

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Las victorias demócratas en varios bastiones republicanos entregaron al partido el control del Senado y de la Cámara de Representantes.

El castigo a Donald Trump ha desbordado los estados más reñidos y ha llegado incluso a algunos de sus territorios más seguros. Los demócratas han recuperado el Senado y también el control de la Cámara de Representantes. El presidente pierde así las dos mayorías parlamentarias que han sostenido su agenda. James Talarico ha ganado en Texas, Annie Andrews en Carolina del Sur, Sherrod Brown en Ohio, Adam Hamilton en Kansas, Josh Turek en Iowa, Troy Jackson en Maine y Roy Cooper en Carolina del Norte.

Son siete escaños arrebatados a los republicanos, en un vuelco que alcanza territorios donde los demócratas llevaban décadas sin ganar. Desde enero, Trump afrontará sus dos últimos años de mandato con un Congreso controlado por la oposición, que podrá frenar su legislación, bloquear sus nombramientos y abrir investigaciones sobre su Administración. El presidente conservará amplios poderes ejecutivos, pero tendrá que negociar con sus adversarios para sacar adelante nuevas leyes.

Trump revela que lleva semanas atacando en secreto a Irán mientras anuncia el final de la ayuda a Israel: "No la necesitan"Las victorias demócratas en las gobernaciones de Ohio y Texas debilitan también el poder territorial republicano. En Michigan, el partido ha conservado también un escaño decisivo con Abdul El-Sayed, el primer musulmán elegido al Senado de Estados Unidos. Bastiones caídos para TrumpCarolina del Sur había dado a Trump casi 18 puntos de ventaja en 2024. Ahora ha elegido senadora a Andrews, una pediatra demócrata, en una de las grandes sorpresas de la noche.

El partido llevaba desde 1998 sin ganar allí una carrera al Senado. Su rival, Darline Graham, había sido nombrada para sustituir a su hermano, Lindsey Graham, tras su muerte en julio. Trump la animó a competir por un mandato completo y la respaldó frente a republicanos con más experiencia. El apellido y el aval presidencial bastaron para conseguir la candidatura, pero no para conservar el escaño. Andrews ha aprovechado las dudas sobre su preparación con una campaña centrada en la sanidad, el coste de la vida y las críticas a Washington.

Con Cooper en Carolina del Norte, los demócratas han ganado las elecciones al Senado en ambas Carolinas. En Texas, Talarico ha derrotado al fiscal general Ken Paxton y ha roto otra barrera: ningún demócrata ganaba unas elecciones al Senado en el estado desde 1988, antes de que él naciera. El diputado estatal ha vinculado el encarecimiento de la vida con la influencia de los grandes patrimonios y las acusaciones de corrupción contra su adversario. También aquí Trump había intervenido.

Respaldó a Paxton frente al senador John Cornyn en las primarias, pese a las dudas republicanas sobre los escándalos que rodeaban al fiscal general. La derrota vuelve a mostrar el riesgo de elegir candidatos por su lealtad al presidente antes que por su capacidad para atraer a otros votantes. Ohio deja un golpe especialmente incómodo para el vicepresidente, JD Vance. Brown ha derrotado a Jon Husted, nombrado para sustituirlo cuando llegó a la Casa Blanca.

Regresa al Senado dos años después de perder su anterior escaño, recuperando para los demócratas una posición en un estado que Trump ha ganado tres veces. En Kansas, Adam Hamilton ha derrotado al senador Roger Marshall y ha conseguido la primera victoria demócrata al Senado desde 1932. El pastor metodista, que nunca había competido por un cargo público, ha roto una racha de 94 años con una candidatura de perfil moderado y un mensaje centrado en superar las divisiones partidistas.

El resultado tiene un significado especial: Kansas había resistido durante décadas los avances demócratas al Senado, incluso cuando elegía gobernadores del partido. Su caída muestra hasta qué punto el descontento está alterando el mapa federal y abre a la oposición oportunidades fuera de los estados donde habitualmente se disputan las mayorías. Iowa ha dado a los demócratas una sexta conquista, con la victoria de Josh Turek sobre Ashley Hinson.

En Maine, Troy Jackson ha derrotado a Susan Collins y ha conseguido la primera victoria demócrata al Senado en 38 años, pese a la crisis interna que obligó al partido a recomponer su candidatura en julio tras la retirada de Graham Platner, el criador de ostras que negó las acusaciones de agresión sexual que precipitaron su salida. El partido partía con 47 escaños y necesitaba una ganancia neta de cuatro para recuperar la Cámara Alta. Las últimas proyecciones ya le asignan 53 senadores, el umbral de la mayoría, mientras otras carreras siguen pendientes.

La Cámara Baja lo completaLa victoria demócrata en la Cámara de Representantes deja, por su parte, al descubierto el fracaso de una de las apuestas de Trump: proteger la mayoría republicana redibujando las circunscripciones. La ventaja sobre el papel no ha resistido el desgaste del Gobierno. En Florida, Jared Moskowitz y Kathy Castor han conservado escaños que los republicanos habían modificado expresamente para intentar expulsarlos. El alcance del vuelco se aprecia en Kentucky: el demócrata Zach Dembo ha ganado en un distrito que Trump conquistó por 15 puntos en 2024.

La oposición ha conseguido competir donde hace dos años el presidente obtenía ventajas amplias. Ese desplazamiento ha convertido en vulnerables posiciones que los republicanos habían tratado como seguras. En Pensilvania, la derrota de Rob Bresnahan aporta otra clave. El congresista se había convertido en uno de los operadores bursátiles más activos de la Cámara después de prometer que prohibiría esas transacciones a los diputados. Su rival, Paige Cognetti, hizo de esa contradicción un eje de campaña. El caso ilustra cómo la crítica a los privilegios de Washington puede conectar con el malestar por el coste de la vida.

Los republicanos han perdido la mayoría pese a las ventajas del mapa y al respaldo presidencial. Para los demócratas, el reto será transformar ese voto de castigo en apoyo duradero a su propia agenda. Ohio y Texas también cambianEl avance alcanza también a los gobiernos de los estados. En Ohio, Amy Acton, la médica que dirigió la respuesta sanitaria durante la pandemia, ha derrotado a Vivek Ramaswamy. Será la primera mujer elegida gobernadora del estado y pondrá fin a 16 años de control republicano.

Ramaswamy, empresario y destacado defensor del trumpismo, contaba con el respaldo presidencial y una considerable ventaja económica. Su campaña terminó marcada por un anuncio contra Acton que provocó críticas incluso entre los republicanos y le ha terminado costando el puesto. En Texas, Gina Hinojosa ha derrotado a Greg Abbott, que ha reconocido su derrota tras tres mandatos. Los demócratas recuperan un gobierno que los republicanos controlaban desde hacía tres décadas. La doble victoria texana, al Senado y al gobierno estatal, amplía el alcance del descontento más allá de las debilidades de Paxton.

Los gobernadores administran presupuestos y servicios públicos y deciden cómo cooperar con Washington. Para Trump, perder estos gobiernos significa encontrar nuevas resistencias a la aplicación de su agenda en territorios que hasta ahora contaban con administraciones aliadas. Dos años con menos margenTrump ya se ha pronunciado y lo ha hecho echando balones fuera. "Yo no estaba en la papeleta y, si lo hubiera estado, habríamos ganado de forma aplastante", ha escrito en Truth Social. Durante la campaña había pedido precisamente que se votara como si él mismo se presentara.

Los resultados exponen el límite de esa estrategia: el apoyo que lo devolvió a la Casa Blanca no garantiza victorias republicanas cuando su nombre desaparece de la papeleta. Y su capacidad para imponer candidatos en las primarias puede terminar debilitando al partido en las elecciones generales. De la primera gobernadora negra al primer senador gay: la diversidad vence en las elecciones legislativas de EEUULa Cámara de Representantes podrá frenar leyes y presupuestos y dirigir investigaciones sobre la Administración. El Senado tendrá también la llave de los nombramientos de altos cargos y jueces federales.

Trump conservará el veto y amplias facultades ejecutivas, pero perderá el respaldo parlamentario que había facilitado su agenda. El castigo en sus bastiones se traduce así en dos años de mayor vigilancia y negociaciones con una oposición que controlará las dos cámaras del Congreso.

P.Castro--GBA