Gazeta Buenos Aires - De las montañas de Yemen a la escena regional: el auge de los hutíes con el apoyo de Irán

De las montañas de Yemen a la escena regional: el auge de los hutíes con el apoyo de Irán
De las montañas de Yemen a la escena regional: el auge de los hutíes con el apoyo de Irán / Foto: Mohammed Huwais - AFP/Archivos

De las montañas de Yemen a la escena regional: el auge de los hutíes con el apoyo de Irán

En veinte años, los hutíes de Yemen han pasado de ser un movimiento de insurrección del norte del país a un actor regional capaz de poner en jaque el tráfico marítimo mundial y a Arabia Saudita, aprovechando el apoyo de Irán.

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Como otros grupos armados de la región, miembros de lo que Teherán ha denominado "Eje de la resistencia", estos combatientes comparten una ideología islamista hostil a Occidente, que se resume en el lema: "Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel".

Pero, al contrario de lo que ocurre con el partido libanés Hezbolá, el movimiento hutí no fue creado por la república islámica.

- Confluencia de intereses -

"Al principio, no había vínculos estructurados entre Irán y el movimiento", explica Mohammed Azzan, investigador en pensamiento islámico que fue testigo de la emergencia del grupo en Saada, en el norte del país, en los años 1990. "Las relaciones se fueron desarrollando poco a poco, a medida que ambas partes hallaron intereses comunes".

Sus lazos se reforzaron claramente tras la guerra de Gaza y el debilitamiento del movimiento islamista palestino Hamás y de otros aliados de Teherán en Oriente Medio. Pero los hutíes no son un "grupo a las órdenes de Irán", subraya Maysaa Shuja al Deen, investigadora en el Centro de Estudios Estratégicos de Saná.

Su ofensiva relámpago de septiembre, cerca de las costas del mar Rojo, es una muestra de esa convergencia de intereses.

El control de este litoral refuerza su posición en el estrecho de Bab el Mandeb, que reviste una importancia estratégica. En momentos en que Teherán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, al otro lado de la península arábiga, el dominio de esa vía marítima "aumenta el poder de negociación de Irán" y otorga a los hutíes "una importante palanca" negociadora respecto a Riad, destaca Thomas Juneau, de la Universidad de Ottawa.

- De Saada a la conquista de Yemen -

Cuando fue fundado en 2001, el movimiento se presentaba como una fuerza que defendía los intereses de Saada, cuna del zaidismo -una rama del chiismo distinta a la que se practica en Irán- cuyos representantes habían gobernado el norte de Yemen durante décadas y se consideraban, en ese momento, marginados por parte del poder central radicado en la capital, Saná.

Su fundador, Husein Badredin al Huti, hijo de un importante dignatario religioso, denunciaba la política israelí y la influencia de Estados Unidos en Oriente Medio, con una retórica inspirada en la Revolución Islámica iraní.

Fue asesinado por las autoridades yemenitas en 2004 y el grupo, denominado más tarde Ansar Alá ("Partidarios de Dios"), se radicalizó bajo la dirección de su hermano, Abdel Malek al Huti.

Atrincherados en las montañas del norte, sus simpatizantes llevaron a cabo seis guerras contra el presidente Alí Abdalá Saleh, antes de unirse al levantamiento que lo echó del poder en 2012.

Sin embargo, en 2014 los hutíes se aliaron con él y tomaron las riendas del poder en Saná, al inicio de su conquista de extensos territorios. El exdirigente fue asesinado tres años después, tras haberse vuelto contra ellos.

La intervención de Arabia Saudita al frente de una coalición militar para respaldar al gobierno, que se había exiliado en el sur, hizo que el interés de su rival iraní por los hutíes aumentara, pese a que Teherán niega brindarles cualquier apoyo.

La ayuda ya no se limitaba únicamente a los cargamentos de armas, sino que pasó a consistir también en la transmisión de saberes en el ámbito militar, la comunicación y las técnicas de negociación, enumera Maysaa Shuja al Deen.

La cadena Almisrah, que nació en los suburbios del sur de Beirut (un bastión de Hezbolá) antes de instalarse en Saná, difunde la propaganda hutí y los discursos de su jefe, Abdel Malek al Huti.

El líder no suele aparecer en público y se ha forjado la imagen de un guía espiritual y de un defensor del mundo musulmán frente a Occidente y los países del Golfo, a los que acusa de servir a los intereses de Estados Unidos.

- Una guerra "asimétrica" -

Gracias a su aliado iraní, los hutíes se han dotado de drones y misiles de largo alcance, con lo que han logrado instaurar una "relación de fuerzas asimétrica" con Arabia Saudita, apunta Thomas Juneau.

Durante años, han soportado los bombardeos sauditas "aprovechando la geografía de Yemen" mientras "infligían un dolor desproporcionado" a su vecino apuntando contra sus infraestructuras.

Tras la tregua negociada en 2022, el movimiento reforzó sus capacidades de producción militar y diversificó sus cadenas de abastecimiento, de China a Rusia pasando por redes de contrabando en el Cuerno de África.

Según un informe publicado por The Century Foundation, los cargamentos interceptados entre 2021 y 2025 que iban destinados a los hutíes contenían materiales para fabricar armas principalmente. El 35% provenía de China y el 21%, de Irán.

"Sin ayuda iraní, los hutíes no serían hoy una potencia regional", asegura Thomas Juneau.

En el terreno, también se han beneficiado de que algunos miembros del antiguo ejército nacional se unieran a ellos, y de alianzas alcanzadas con tribus, según el experto.

Pero, sobre todo, les ha favorecido "la debilidad" del gobierno, lastrado por las divisiones internas y la corrupción, señala el especialista de la Universidad de Ottawa.

A.Torres--GBA