El regulador de la UE reduce drásticamente la dosis límite de exposición al contaminante eterno TFA
La agencia de seguridad alimentaria de la Unión Europea redujo drásticamente este miércoles la dosis diaria admisible de TFA, un contaminante eterno omnipresente en el agua, al citar sus efectos sobre una hormona que regula el metabolismo.
Esta decisión era esperada por la Comisión Europea y los Estados miembros para actualizar los límites de concentración del ácido trifluoroacético (TFA) en el agua potable, donde la sustancia se detecta de forma muy generalizada.
El TFA se forma tras la descomposición de sustancias como los plaguicidas y puede terminar en las aguas subterráneas, el suelo y los cultivos.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) indicó que redujo "la ingesta diaria admisible (IDA) a 0,014 miligramos por kilogramo de peso corporal al día, frente al valor anterior de 0,05".
Esa es la cantidad de TFA que se puede consumir diariamente a lo largo de toda la vida sin que represente un riesgo significativo para la salud.
La nueva IDA es aproximadamente 3,5 veces menor que la anterior, indicó el regulador en un comunicado de prensa.
Nuevas pruebas demostraron que, "entre otros efectos, el TFA altera los niveles de tiroxina, una hormona producida por la glándula tiroides que desempeña un papel importante en la regulación del organismo", añadió.
El TFA es el tipo más pequeño y persistente de sustancias perfluoroalquílicas o polifluoroalquílicas (PFAS), a menudo denominadas "químicos eternos" debido a que tardan muchísimo tiempo en degradarse.
Los PFAS se utilizan en la fabricación de casi todo, desde utensilios de cocina antiadherentes y ropa hasta la fabricación industrial, y el TFA es uno de los más extendidos.
Los estados miembros de la UE están obligados a monitorear los niveles de PFAS en el agua potable, mientras que otros programas de seguimiento controlan su concentración en los alimentos.
La agencia de seguridad alimentaria, con sede en Italia, señaló que los niveles de seguridad anteriores para el TFA —establecidos en 2017— se basaban en un conjunto de datos limitado.
Los investigadores basaron su análisis en estudios toxicológicos de países europeos, la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) y un amplio conjunto de evidencia procedente de 170 estudios y documentos.
Afirmaron que la evidencia sugiere que es poco probable que el TFA sea genotóxico, es decir capaz de dañar el ADN celular.
Sin embargo, señalaron varias áreas que requieren más investigación, incluyendo la posibilidad de que cause cáncer y altere el sistema inmunológico.
W.Rojas--GBA