Cinco claves sobre Francia tras la primera vuelta de las elecciones municipales
La primera vuelta de las elecciones municipales ofreció el domingo una primera fotografía de Francia un año antes de la elección presidencial, con avances de la extrema derecha y la izquierda radical.
Aunque los comicios municipales suelen seguir lógicas locales, con listas no partidarias en la mayoría de las 35.000 localidades francesas, estos permiten medir el peso de los partidos antes de la presidencial de 2027.
Francia vive una profunda crisis política desde el inesperado adelanto de las legislativas en 2024, que se tradujo en tres grandes bloques: izquierda, centroderecha y ultraderecha.
A un año de la elección reina en Francia, a la que ya no puede presentarse el actual mandatario centroderechista Emmanuel Macron, el ultraderechista Jordan Bardella lidera los sondeos y las alianzas en los otros bloques se anuncian claves para disputarle el balotaje.
- Polarización -
¿Qué dicen los resultados de la primera vuelta sobre el panorama político?
"Tenemos una reactivación, en cierto modo bastante marcada, de la división entre izquierda y derecha, arrastrada cada vez hacia los extremos, con una polarización bastante fuerte", analiza Adélaïde Zulfikarpasic, de Ipsos BVA.
Y todo ello en un contexto de abstención récord (alrededor del 43%), si no se cuenta el mínimo alcanzado en 2020 en plena pandemia de coronavirus.
En las grandes ciudades, como París, Marsella y Lyon, los alcaldes socialistas y ecologistas resisten, aunque necesitarán los votos de los electores de La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical) para garantizarse la victoria en la segunda vuelta del próximo domingo.
El tradicional partido conservador Los Republicanos (LR) --que en los últimos años perdió peso atrapado entre los centristas de Macron y la ultraderecha-- también resiste en ciudades medias como Cannes o Antibes.
- Feudos ultraderechistas -
Tras sus buenos resultados en las elecciones europeas y en las legislativas de 2024, la Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen y Bardella se afianza en el panorama municipal. Junto con sus aliados, están en cabeza en más de 60 municipios, frente a solo once en 2020.
La formación reivindica la victoria en 24 localidades desde la primera vuelta, como en Perpiñán (120.000 habitantes), la ciudad más grande que gobierna, y en Hénin-Beaumont.
En sus bastiones en el norte y en el sureste de Francia, llegará a la segunda vuelta en primer lugar en Tolón, Nimes y Niza. Y podría incluso gobernar la segunda ciudad de Francia, Marsella, donde su candidato terminó segundo.
"RN podría recuperar impulso con un buen desempeño en la segunda vuelta", estimó Mujtaba Rahman, de la consultora Eurasia Group, para quien los resultados fueron "mediocres" en comparación con otras citas electorales a nivel nacional.
- Oficialismo inexistente -
El partido de Macron tiene poca implantación local en Francia, pero uno de sus aliados, su ex primer ministro centroderechista Édouard Philippe, podría aprovechar las municipales para impulsar su candidatura a la presidencial de 2027.
Philippe la fió a su reelección como alcalde en la ciudad portuaria El Havre. Con casi el 44% de los votos en la primera vuelta, parece bien encaminado a repetir.
Un sondeo Ifop de febrero lo presenta como el mejor candidato del bloque de centroderecha para la presidencial y el segundo en general con más intención de voto, sólo por detrás de Bardella.
- Sorpresa de la izquierda radical -
El partido LFI dio la sorpresa a ganar su primera gran ciudad, Saint-Denis, liderar el escrutinio en Roubaix y ser la primera lista de izquierdas en otras ciudades como Toulouse o Limoges.
Todo ello, pese a que estuvo en el ojo del huracán durante toda la campaña por su cercanía al grupo antifascista que mató a un activista ultraderechista en febrero en Lyon y por el presunto antisemitismo de su líder, Jean-Luc Mélenchon.
Su coordinador nacional, Manuel Bompard, celebró un éxito de su "estrategia de nacionalización de la campaña".
- ¿Qué alianzas? -
Además de los resultados, la estrategia de alianzas para la segunda vuelta ofrecen un adelanto de la presidencial, en un contexto de lucha por la hegemonía en los bloques de izquierdas y de centroderecha.
Aunque los socialistas rechazaron un "acuerdo nacional" con LFI, sí hubo acuerdos para fusionar sus listas en la segunda vuelta en Toulouse, Nantes o Limoges, para impedir la victoria de la derecha.
Las desavenencias durante la campaña volvieron imposible alianzas en Marsella, pese a los llamados a frenar a la ultraderecha, y en París, que podría girar a la derecha tras 25 años de alcaldes socialistas.
La victoria en la capital de Francia supondría un espaldarazo a la unión del bloque central, cuyos dos candidatos --la exministra conservadora Rachida Dati y el centroderechista Pierre-Yves Bournazel-- podrían concurrir juntos en la segunda vuelta.
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R.Otero--GBA