La policía del transporte público francés podrá llevar pistolas eléctricas paralizantes
Cientos de agentes que vigilan los trenes de Francia y el metro de París llevarán pistolas eléctricas de electrochoque de forma experimental en un intento por aumentar la seguridad, informó este jueves el gobierno francés.
Este tipo de armas, también conocidas como Taser, están diseñadas para incapacitar temporalmente a los sospechosos con una descarga antes de que la policía los detenga.
Pero su uso es polémico y los grupos de derechos humanos insisten en que puede ser letal si se usa incorrectamente. Taser sostiene que sus productos son seguros.
El ministro de Transportes, Philippe Tabarot, declaró al canal TF1 que el uso de armas paralizantes podría ser una respuesta "apropiada" y "proporcionada" a los actos de violencia en el transporte público.
Añadió que inicialmente se autorizará al 10% de la policía ferroviaria, es decir alrededor de 300 a 400 agentes, a portar estas armas "en las próximas semanas".
"Nuestros conciudadanos nos piden seguridad en el transporte", dijo Tabarot.
Los agentes de seguridad deben "ser capaces de protegerse a sí mismos y proteger a los pasajeros", recalcó.
Un decreto publicado el jueves en el boletín oficial afirma que la medida está destinada a "aumentar el control sobre situaciones de alto riesgo, reducir el uso de armas de fuego o el riesgo de daños corporales a terceros y a los agentes de seguridad" de los transportes públicos.
La autorización para portar el arma "no letal" se concede "a título experimental" por un período de tres años a partir de la fecha de entrada en vigor del decreto, señala.
Una fuente del Ministerio de Transportes explicó que "en algunos países, Taser ha demostrado ser eficaz".
En Francia, la medida entrará en vigor una vez que se publique una orden con los procedimientos detallados y los agentes concernidos hagan una formación, informó el ministerio a AFP.
"Al final del proceso, se llevará a cabo una evaluación", añadió.
La operadora ferroviaria nacional de Francia, SNCF, cuenta con 3.000 agentes en su servicio interno de seguridad y la compañía de metro y autobús de la capital, RATP, unos 1.000. Todos ellos están entrenados para portar armas letales.
P.Ruiz--GBA