El cuento de hadas que el bailarín cubano Carlos Acosta alarga como director
El cubano Carlos Acosta, uno de los grandes bailarines de la historia, comparado en ocasiones con Rudolf Nureyev o Mijaíl Baryshnikov, trata de igualar esa leyenda como director, con su propia compañía y, desde 2020, con el Birmingham Royal Ballet.
"Al dirigir tienes que saber de sensibilizar a todo un equipo para que abrace una visión", explica Acosta en una entrevista a la AFP.
Cerca de cumplir 53 años, aunque actúa de forma esporádica como bailarín, el cubano trata ahora de plasmar todo lo que ha aprendido a lo largo de su trayectoria.
Y es que la carrera de Carlos Acosta parece un cuento de hadas en el que el protagonista puso "mucho sacrificio y perseverancia".
Acosta creció en Los Pinos, un barrio pobre de La Habana, en una familia de once hermanos, siendo el más joven de todos.
En una familia numerosa, que vivía en un apartamento minúsculo, su padre, conductor de camión, le inscribió en una academia de baile.
"He logrado mucho más de que incluso lo que me propuse", explica.
"Tú primero sueñas con un escalón. Una vez que lo escalas sueñas con otro. Sigues trabajando y en un momento estás en un lugar que te dices 'mira dónde estoy ahora'", añade.
Ese esfuerzo y entrega hizo que el diario británico The Guardian lo incluyera en 2010 en una reducida lista de los diez mejores bailarines de la historia, en la que aparecía junto a figuras como Josephine Baker o Fred Astaire.
- Contrato hasta 2030 -
Desde que dejó el baile de forma continua, aunque aparece bailando de forma esporádica en las obras que dirige, está más centrado en su compañía "Acosta Danza" y en el Birmingham Royal Ballet, con el que ha alargado su contrato hasta 2030.
Con esta compañía está ahora inmerso en una gira por Reino Unido, con la obra 'Don Quixote', "que ha tenido muchos elogios de la crítica y también de la audiencia", afirma Acosta.
"Uno siempre lamenta que nuestra carrera sea tan corta. Una lástima porque ves a los músicos que con 80 años están haciendo maravillas y nosotros con 40 ya se terminó", afirma.
"A la edad de 40 años es cuando tienes más madurez para comprender más tu cuerpo y tus sensaciones. Pero es el fin", explica.
Acosta fue el primer artista negro en interpretar algunos papeles tradicionales del repertorio clásico en el Royal Ballet de Londres, donde llegó a ser bailarín principal.
"Siempre me dieron los roles de príncipe. Un Romeo mulato, un Romeo negro no se había visto nunca. Y creo que el público hasta cierto punto estaba esperando esa novedad", señala.
- "Acosta Danza" -
Ahora, aunque actúa de vez en cuando con sus compañías, divide su tiempo entre su compañía "Acosta Danza", con sede en La Habana y Londres, y el ballet de Birmingham.
"'Acosta Danza' es mi bebé, mi legado, que lleva mi nombre y tengo la ilusión de darle una casa permanente en Londres, y también que esté bien arraigada en Cuba", explica.
Además, el bailarín está inmerso en otro proyecto, la Carlos Acosta International Dance Foundation, creada por él mismo y que trabaja entre Londres y La Habana para apoyar la formación y el acceso a la danza, a jóvenes talentos sin recursos.
Para Acosta, su fundación es una forma "de seguir ayudando al arte, a la danza, que me ha dado a mí una posibilidad y una vida maravillosa".
Y es que el bailarín cubano quiere devolver a la danza lo que le dio siendo niño.
"En Cuba la danza era muy popular y le dio posibilidad a familias como la mía, tan pobres, de poder desarrollarse. Además, teníamos una escuela muy buena, con muy buenos modelos", como Alicia Alonso, famosa bailarina de su país, que ayudó a Carlos Acosta en su formación.
La escuela cubana de ballet tiene reputación y tradición dentro de la danza clásica.
"Estaban los ingredientes necesarios para crear lo que se creó al final. Después está la alegría y el hecho de que desde la humildad hay más pasión, porque es una necesidad. Uno ve en su arte una necesidad", concluye.
W.Herrera--GBA